Hora de progreso

Comentarios políticos, por Juan Luis Calbarro

Discutir sentados

jlcalbarro | 09 Diciembre, 2007 00:41

Entre los senufó de Costa de Marfil, la casa de juntas de la aldea tiene el techo extremadamente bajo. Obligados a discutir sentados, casi encorvados, los aldeanos no pueden encenderse con el calor del debate; porque ¿quién puede enfadarse y gritar sentado?

Ellos lo entendieron: lo importante es no pelearse. Durante unos años nuestros políticos nos sirvieron de modelo en esto y hablaban en el parlamento por turnos y con educación. Hoy organizan broncas en las Cortes, ante los medios, en la calle... Recuerdo a Leopoldo Calvo-Sotelo, a Miquel Roca, escucho a Eduardo Zaplana o a Pepe Blanco y lamento cuánto, cuantísimo hemos perdido.

Según mi experiencia en bitácoras políticas, muchos de los que acuden a escribir comentarios lo hacen de pie, o sea, gritando, con muchas mayúsculas, con insultos, para acusar al bloguero de vocero del PP o, por el contrario, para quejarse porque se mete con Ángel Acebes, demostrando así que cuando leen no procesan la información: sólo asisten a foros de este tipo para confirmar sus prejuicios y, si no, descartar lo leído. Sólo unos pocos contribuyen con ideas serenas. La pena es que hoy la política sólo se entienda como confrontación no meditada y, es más, como confrontación entre el PSOE y el PP, ignorando la enorme masa de votantes que, ninguneados una y otra vez por nuestros muy deficientes mecanismos electorales, o escogieron otras opciones o no votaron.

La mayor parte de nosotros actúa movido por consignas. Si para algo han de servir los blogs personales es para imponer cordura cuando el discurso público no la demuestra, y no para avivar el fuego de la reacción irracional. Uno, en la modesta medida de sus posibilidades, pretende desmanipular la información que otros manipulan y buscar algo de claridad entre la confusión que con tanta eficacia propagan en la actualidad nuestros demagogos profesionales. En ocasiones basta con dedicarle a un asunto un par de líneas más, con no conformarse ante un eslogan, ante un lugar común, ante una frase burdamente ingeniosa... En mi ánimo está no renunciar ni a decir lo que pienso ni a llevarme bien con la gente. Y casi siempre consigo ambas cosas.

Me escribe un amigo: “ya os veo vociferando cuando Zapatero permita que ANV vuelva a presentar listas”. Efectivamente, él y todos me verán protestar, porque no dudo que el presidente lo podría permitir. Me quejaré con toda la firmeza de que sea capaz; pero me quejaré sentado. Como los senufó, que nunca vociferan.
 
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