jlcalbarro | 26 Noviembre, 2009 23:11
El hecho de que doce diarios catalanes hayan publicado hoy un editorial común titulado "La dignidad de Cataluña", con el fin de presionar al Tribunal Constitucional en favor de una sentencia sobre el Estatut que resulte próxima a los postulados nacionalistas, ha sido presentado como algo insólito y, desde luego, por lo que se refiere a sus precedentes, lo es. No obstante, que sea insólito no impide que haya supuesto una reacción perfectamente previsible.
El texto intenta deslegitimar primero al TC, dado que de los diez miembros con derecho a voto en este caso (uno falleció y otro está recusado), cuatro trabajan bajo prórroga por no haberse puesto de acuerdo los partidos políticos para su sustitución. En UPyD hemos denunciado la politización y la consiguiente falta de operatividad del procedimiento de cobertura de vacantes al TC; pero la única manera de cambiar lo que no nos gusta del sistema, que es mucho, es la reforma política y, en particular, la reforma constitucional, y ésta tiene sus requisitos. Mientras tanto, sólo podemos librarnos de la arbitrariedad si todos respetamos las normas que son para todos. Cuestionar la legitimidad del Tribunal, y en un momento tan delicado, es de gran desfachatez e irresponsabilidad política; pero cuestionarla sólo cuando sus sentencias no nos gustan, y no hacerlo cuando nos van bien, es de una indigencia intelectual deplorable, o bien de una mala fe que insulta a la ciudadanía y, en particular, a los lectores.
No contento con despreciar al TC, el editorial se permite establecer qué es progresismo y qué democracia: "el dilema real es avance o retroceso"; "está en juego la propia dinámica constitucional: el espíritu de 1977, que hizo posible la pacífica transición". Es cierto que muchos, dentro y fuera de Cataluña, creemos que está en juego el espíritu de la Transición; pero no precisamente por defecto, sino por exceso: el estado autonómico ha perdido de vista referentes como la solidaridad y la igualdad, y de la sentencia del TC depende que demos pasos hacia la desvertebración de España y la definitiva desigualdad entre sus ciudadanos o bien la contengamos.
Muy grave es la relativización de las leyes que se desprende de párrafos como aquél en que se indica que "no existe la justicia absoluta sino sólo la justicia del caso concreto, razón por la que la virtud jurídica por excelencia es la prudencia". Presentar la prudencia y la garantía de que todos serán tratados por igual ante las leyes como valores enfrentados, como si la una pudiera ser sin la otra, es, sencillamente, contrario al estado de derecho. Que el TC antepusiese la conveniencia política a la interpretación rigurosa de la norma entraría de lleno en la categoría del golpe de estado institucional, y que doce rotativos lo propongan es demagógico y, por tanto, inmoral. Pero más grave es aún la llamada al desacato implícita en frases de tono amenazante como "estos días, los catalanes piensan, ante todo, en su dignidad; conviene que se sepa". O: "Si es necesario, la solidaridad catalana volverá a articular la legítima respuesta de una sociedad responsable". Por mucha apelación que se haga a la responsabilidad, ¿qué cabe interpretar cuando desde las páginas de un diario se anima a la población a "responder" contra una sentencia emitida por la institución constitucionalmente llamada a emitirla y con arreglo a la ley en fondo y forma? Hoy Jorge de Esteban ha argumentado en El Mundo la presunta comisión de un delito de usurpación de atribuciones por parte de las autoridades autonómicas catalanas (art. 508.2 CP). Abundando en esta vía, a mi juicio, si como consecuencia del editorial hoy publicado se produjeran tras el dictamen del TC desórdenes públicos, sería oportuno considerar la aplicación a los responsables del texto del art. 545 CP y siguientes, que hablan de inducción, provocación o proposición para la sedición. Por no hablar del art. 118 de la Constitución, que obliga a todos a cumplir las sentencias de los tribunales... Pero la actitud del Gobierno no permite esperar actuación alguna por parte del Ministerio Fiscal en defensa de las instituciones. El mismo Rodríguez Zapatero, preguntado por el editorial que comentamos, se ha conformado con sonreír, afirmar que se trata de una manifestación de la libertad de expresión y asegurar que lo había leído con gran interés. Otro que no fuese un botarate habría fruncido el ceño y contestado lo siguiente: "La independencia del TC es sagrada, y quien la toque se las verá con este Gobierno en los tribunales".
Todo esto no traerá seguramente más consecuencias que el consabido folclore independentista, porque el seny de los ciudadanos catalanes supera con mucho el de su impresentable clase dirigente. Pero no deja de ser triste que el discurso público catalán se haya apartado de la razón y del interés común para defender exclusivamente el de los nuevos caciques autonómicos y sus clientes. Los mejores pensadores catalanes de nuestra hora (Félix de Azúa, Albert Boadella, Alejo Vidal-Quadras, Arcadi Espada) se han situado hoy explícitamente contra algo que ya no cabe calificar más que de régimen. La política catalana actúa al margen de su ciudadanía.
Hay que recordar que, pese a una encendida campaña ampliamente sufragada con dineros públicos y amplificada desde las instituciones, la participación en el referéndum celebrado en su día para la aprobación plebiscitaria del controvertido Estatut fue tan escasa que, frente al 90% de los parlamentarios catalanes que había apoyado el proyecto, no más de un tercio de los catalanes manifestaron su inclinación hacia el mismo. Ante tan palmaria desvinculación entre políticos y ciudadanía (los catalanes tienen problemas que nada tienen que ver con la nacionalidad), la prensa del Principado opta por los políticos. Pero no hay que extrañarse: conviene recordar en este punto, como hoy ha hecho Albert Rivera, quién paga los sueldos y los beneficios en los medios periodísticos catalanes: los mismos políticos nacionalistas que han promovido todo este tremendo disparate. Todos los diarios que suscriben tan digno editorial -todos- reciben subvenciones y publicidad institucional que, en la mayor parte de los casos, resultan imprescindibles para su supervivencia. El editorial, por tanto, no sólo es irracional e injusto: además está titulado sin ningún acierto, porque de lo que habla este texto no es de la dignidad de Cataluña, sino de la indignidad de algunos catalanes que prefieren mantener poltronas y mamandurrias a costa de la libertad y de la información que merece su ciudadanía. El problema de la prensa en España, genuflexa ante los poderes autonómicos vía subvención, en Cataluña se agrava notablemente debido al ingrediente identitario. Todos debemos aprender mucho del irresponsable editorial de hoy, y actuar en consecuencia.
flip! | 01/12/2009, 11:48
Pareix mentida que amollis això sent de les Balears...que aquí tot és corrupte i el nacionalisme no te gens de força...penós.
DAVID | 03/12/2009, 18:58
Bon capvespre Flip.
Tenim varis tipus de nacionalismes, el ranci és un d’ells, desgraciadament quan imposen un adoctrinament del pensament, les seves reivindicacions ens tornant en la seva contra.
Crec sincerament en la llibertat de les cultures i de les persones, cosa que no pot dir alguns.
Sí, he nascut en les Balears i em considero bé Mallorquí, penós son tots aquets que des de el terror intenten imposar els seus ideals.
azul | 08/12/2009, 12:29
Los que aprobaron el Estatut de Cataluña en el Parlament de Cataluña pasaron por encima del Estado de Derecho reflejado en la Constitución, y lo hicieron para adaptarlo a sus intereses. Por otro lado la Iglesia en Cataluña se está vendiendo a la Generalitat; como la conferencia episcopal española no diga nada de este vergonzoso tema del Estatut, y declare que la Iglesia debe ser independiente del poder político; yo abandono la Iglesia Católica y me hago protestante. Sólo hay que leer el Estatut de Cataluña, se lo piden ustedes a la Generalitat y lo remiten, no es ningún secreto de Estado. En dos semanas leyendo todos los días unos artículos cada persona saca sus conclusiones; no es necesario que lo diga ningún Tribunal Constitucional. Es un ataque directo a la Constitución Española de 1978. Como votante, he tomado nota de los partidos políticos en las Cortes Generales que votaron a favor del Estatut, sabiendo perfectamente que es una agresión a la Constitución. Encima que son unos pequeños burgueses, con el puño levantado en alto y un billete de 100 euros, bien apretado en la mando. Así me los imagino yo, de socialistas sólo tienen el nombre. El presidente Rodríguez Zapatero, lo ha conseguido, dividir a España en dos bloques irreconciliables. Es un presidente irresponsable, el peor que hemos tenido en España.
cervera | 10/12/2009, 15:53
Los políticos catalanes, la mayor parte de los que se sientan en el Parlament cometieron muchas irregularidades, ilegalidades; para que les cuadrase el Estatut; pasaron por encima del Estado de Derecho. Y los diputados que se sientan en las Cortes Generales, los que son supuestamente de izquierdas y progres lo sabían perfectamente. Hace poco los mossos de escuadra en Cataluña, han detenido a 20 integristas islámicos que iban a aplicar la ley islámica a una mujer; o sea, iban a lapidarla. La Generalitat de Cataluña, no tiene fuerza moral para criticar a los integristas, cuando ellos han sido los primeros que han pasado del Estado de Derecho. Los integristas islámicos no van a tener ningún respeto por una Constitución que los políticos españoles han dañado seriamente; por no hablar de los votantes de Andalucía o de Extremadura que siguen votando a los socialistas de toda la vida. Estos integristas islámicos serán fanáticos religiosos, pero tontos no; así que no van a tener ningún respeto por una Constitución que atacan impunemente. Aplicarán la ley islámica en otra ocasión, y mucho más en Cataluña.
Ni sou progressistes ni demòcrates | 10/12/2009, 19:49
La vostra sacro-santa constitució del 78 és una merda, avui en dia.
Les constitucions no són inamovibles, com voleu fer creure als quatre ignorants que vos segueixen. Tot és millorable i res és etern.
No sé ben bé si sou curtets o si vos pensau que els altres ho són.
"La división de ecspaña" que vos fa tanta por, és només qüestió de temps, i no té per què ser res greu (els catalans i els bascos no tenen tancs, els espanyols, si). Esper poder-ho veure, però sobretot esper poder-vos veure les cares quan passi.
marianito | 12/03/2010, 23:12
Por supuesto que es cuestion de tiempo, solo que tu no lo vas a ver, piltrafilla, porque eso sera cuando la raza humana desaparezca de la tierra..
| « | Marzo 2010 | » | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sa | Do |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | 31 | ||||
Seny que Seny?
David Díez | 28/11/2009, 18:46
Es curioso pero las comunidades con unos nacionalismos rancios como en el caso del Pais Vasco y Cataluña tienen unos índices importantes de corrupción política, después de sumarle los adoctrinamientos varios y los continuos ataques a la Constitución.
En definitiva estos lo único que defienden es su bolsillo a costa de los ciudadanos honrados que por cierto hay muchos y buenos tanto en el Pais Vasco como en Cataluña.